Esos sueños húmedos en los que todos terminan ahogándose.
Dormir y despertar con el enemigo, pese al hueco en el oeste de la cama.
Se te sube el muerto, sabiendo que tu prefieres de perrito.
De ese insomnio que no se cura ni soñando.
Del gemir al roncar, siempre hay una misma distancia.
Pero bueno, yo qué hablo, si yo ni duermo.
(Face the whole. Martini. 2011)






